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MENOS ES MÁS O COMO SER FELIZ CON MENOS

Con el tiempo, y las experiencias te vas haciendo consciente de la manera en que vivimos (entre otras muchas cosas)… y poco a poco aparecen las auto-preguntas, y empiezas a cuestionarte si realmente vives cómo te gustaría hacerlo. Porqué hay muchas maneras de vivir, aunque se esfuercen en estandarizarnos, en regularnos, en encajarnos a todos dentro de un mismo molde…

Existen lugares al margen, existen formas de vida alternativas, existen personas que se resisten a encajar, y crean sus propias reglas y estrategias.

Hemos estado unos días en una casita cueva… Una casita de autoconstrucción, en un terreno amplio, soleado, de tierra negra, cultivada, llena de vida… con vistas al océano. Una cuevita que funciona con placas solares y con un depósito de agua que se llena una vez a la semana,… Y se trata de un solo espacio donde todo confluye…

La diminuta cocina, con una ventana en el techo que te permite estar cocinando sin encender ninguna luz, y una apertura en la pared con vistas al infinito. Hay también un lavabo, con una ducha sin cortina, incrustada en la roca, con otra entrada de luz, que te regala rayos de sol mientras te lavas los dientes. Y también hay un par de sofás, y libros y velas, y mucha paz. Al fondo unas escaleras de la misma piedra te llevan al altillo, donde un colchón hace la función de cama, bajo el chorro de luz de luna llena que nos acompaña estos días, y que se cuela, queramos o no, por la más grande claraboya de la casa, justo encima de nuestras cabezas, cuando nos tumbamos a dormir.

casita-cueva

Y, por supuesto no hay televisión, y no hay cientos de productos de belleza, y no hay calefacción o secador de pelo, y tampoco hay ruido de coches de fondo… En la cocina solo hay una sartén y un cazo… pero siento que podría vivir aquí, y que sería feliz… Y eso me hace cuestionar muchas cosas…

Como dijo José Mujica “aprendí que si no puedes ser feliz con pocas cosas no vas a ser feliz con muchas cosas.”

O, en un tono mucho más drástico, y en una peli de grandes reflexiones, encontramos a Tyler Durden diciéndonos que “lo que posees acabará poseyéndote. Únicamente cuando se pierde todo somos libres para actuar.”

el club de la lucha

En un terreno mucho más práctico y zen, encontramos a la japonesa Marie Kondo quién ha creado un método de orden aplicable a todos los ámbitos de nuestra vida, y que promueve las ventajas de vivir una vida minimalista.

Marie Kondo

Seguramente el truco sea, una vez desprendidos de todo aquello que realmente no necesitamos y no nos hace felices, reducir nuestra necesidad insaciable de adquirir cosas y transformarla en un consumo consciente y de calidad. Poner en valor lo que tenemos y lo que adquirimos, así como a las personas que lo han hecho posible, poniendo el coste ecológico, social y material por delante del coste únicamente económico… -ya que, recordando uno de los lemas que promueve la campaña mundial Fashion Revolution Day “someone, somewhere is paying”-.

fash rev

Podemos descubrir un nuevo placer al responsabilizarnos, reducir nuestro gasto económico innecesario en productos que no necesitamos y que duraran muy poco tiempo en nuestros armarios, cajones o manos. De esta forma reduciremos también el desgaste medioambiental, el agotamiento de recursos, la contaminación y la generación de residuos, que actualmente suponen grandes desafíos a nivel político y social.

Y evidentemente toda esta reflexión es más que aplicable a la ropa, por qué como nos evidencia Laure Ritter (de Indigo by Laure): cuántas prendas tenemos en nuestros armarios y cuántas veces decimos que no tenemos qué ponernos?!

En este sentido podemos encontrar cada vez más iniciativas que nos ayudan a reflexionar y re cuestionarnos nuestro consumo, haciendo revisión de nuestros armarios, de nuestras posesiones, de nuestras necesidades…

En nuestro próximo post os presentaremos algunas de estas propuestas más que interesantes! No te pierdas nuestras publicaciones, subscríbete a nuestra newsletter. 😉

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